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¿Puede la meditación curar el cáncer?

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La meditación es una poderosa herramienta de la medicina preventiva. Puede facilitar la autocuración e inspirar una profunda sensación de bienestar. En este artículo, aprenderá cuatro formas de usar la meditación para la salud y el bienestar. También leerá una historia profunda sobre cómo la atención plena y la meditación curaron el cáncer de una mujer.

Comencemos con esta historia de curación milagrosa de “Meditación: una guía detallada” (Jeremy P. Tarcher/Penguin, 2011) de Ian Gawler y Paul Bedson.

Bernice cura su cáncer

(p.274-278, MAIG)

En 1980, a Bernice Groeke le diagnosticaron un melanoma en la pantorrilla que le habían extirpado quirúrgicamente. Un año y medio después, los médicos encontraron un melanoma en un ganglio linfático de su ingle y también lo extirparon quirúrgicamente. Un año y medio después de eso, el cáncer se había extendido a sus pulmones, momento en el que los médicos dijeron que era inoperable. Dijeron que médicamente no podían hacer nada por ella y que solo le quedaban unos meses de vida.

Bernice decidió unirse a un grupo de autoayuda contra el cáncer de 12 semanas. Poco después de unirse al grupo, la discusión se centró en el efecto de la mentalidad en el manejo del dolor físico y el sufrimiento mental y emocional del cáncer. Bernice nunca había pensado mucho en su forma de pensar.

Sin embargo, mientras el grupo discutía el poder de la atención plena y el pensamiento positivo, Bernice rápidamente reconoció cuán negativa tendía a ser su mentalidad habitual. De hecho, se había tomado como su deber estar en guardia y advertir a su familia y amigos de cualquier cosa que pudiera salir mal. Por otro lado, también se apresuró a advertirse a sí misma y a los demás de no entusiasmarse demasiado con las nuevas posibilidades porque era probable que terminaran en decepción.

Bernice se dio cuenta de que su forma de pensar era la definición de un enfoque de vida de “vaso medio vacío”. Entonces, después de conocer los beneficios de pensar de manera más positiva, decidió cambiar su forma de pensar habitual. Para ello, decidió repetir la afirmación “Soy una persona positiva” cada vez que reconocía que se estaba volviendo negativa.

Aproximadamente seis semanas después de su nueva práctica de atención plena y afirmación, estaba sentada con su esposo después de la cena cuando sintió que uno de los melanomas le presionaba incómodamente la columna. Su esposo notó su conmoción y le preguntó qué le pasaba.

Bernice respondió: “Tal vez los médicos tengan razón. Tal vez solo me estoy engañando a mí misma. Tal vez debería aceptar el hecho de que voy a morir y renunciar a todas estas otras cosas”. (p.275, MAIG)

Su esposo simpatizaba con su dolor y también estaba al tanto de su nueva práctica de afirmación. Entonces, en lugar de solo simpatizar, respondió: “Oh, eso es interesante. ¿Qué eres?”

“¿Qué quieres decir con qué soy?” ella respondio.

“Oh, pensé que eras una persona positiva ahora”, dijo.

Bernice reflexionó sobre esto y respondió: “Tienes razón, lo soy”.

Bernice recordó que, mientras decía esto, sintió un cambio palpable dentro de su cuerpo, como si se hubiera encendido un interruptor. A partir de ese momento, fue capaz de ver lo positivo en cada situación.

Poco después de este cambio interior, ella estaba meditando y orando en la iglesia y tuvo una profunda experiencia mística de la Presencia de Dios en la que entendió la frase bíblica “Estad quietos y sabed que yo soy Dios”. A partir de ese momento, su fe se fortaleció. Le resultó más fácil seguir su dieta saludable y sus esfuerzos de curación con la meditación. También se entusiasmó por servir a los demás.

En seis meses, los escáneres revelaron que sus pulmones estaban libres de todos los tumores. Y, dentro de un año, para su sorpresa, los médicos proclamaron que no tenía cáncer.

Poco después, Bernice se ofreció como voluntaria para hablar ante grupos de meditación en la Fundación Gawler y contarles su historia. Sonreía radiantemente mientras hablaba y su entusiasmo por la vida era contagioso. Bernice se convirtió en una fuerza espiritual inspiradora.

Varios años después, su esposo murió a fines de los ochenta. Sus amigos y familiares se preguntaban cómo tomaría Bernice su fallecimiento. Después de todo, habían estado juntos durante más de sesenta años.

Si bien se afligió apropiadamente y estaba profundamente entristecida, los sorprendió con su capacidad de recuperación. Ella dijo: “Bueno, ya sabes, es muy triste que Wain haya muerto y lo extrañaré terriblemente, pero será interesante… Nunca he vivido sola antes. Me pregunto cómo será no tener que hacerlo”. tomar en cuenta más a Wain?”

Poco tiempo después, para ayudar con los gastos, Bernice acogió a un estudiante residente en el extranjero. Rápidamente se convirtieron en los mejores amigos. Ella le enseñó la vida en Australia y él le dio compañía y apoyo económico. Era un hermoso capítulo nuevo en su vida.

Luego, en 2009, a la edad de 93 años y 26 años después de que su cáncer hubiera desaparecido, reapareció. Esta vez, se deterioró rápidamente.

Al principio, ella pensó que ella tenía la culpa. Acudió a Gawler para expresar su decepción consigo misma. Gawler se apresuró a recordarle su notable recuperación. Durante más de 26 años, había vivido sin cáncer. Él le recordó que todos morimos de algo y que no siempre sabemos por qué. También le recordó su fe.

Bernice admitió que había perdido un poco el contacto con su fe y ahora tenía algunas dudas y temores de morir.

Gawler le dijo que las dudas y los miedos eran sentimientos humanos naturales, especialmente ante la muerte. Él la animó a reconocer conscientemente sus dudas y temores y aceptarlos por lo que eran: sentimientos naturales para enfrentar lo desconocido. También le sugirió a Bernice que morir era como “ir a casa”.

Le recordó a Berenice su fe y la animó a imaginar cómo sería descansar en la Presencia Divina. Él le dijo que “morir fue fácil, que había llevado una buena vida, y que podía mirar hacia atrás con una dulce satisfacción y sin remordimientos. Para morir, solo tenía que exhalar y no volver a inhalar. Sería fácil”. “

Apoyada por las palabras de Gawler, Bernice decidió concentrarse en la Presencia Divina e imaginarse fusionándose con ella cuando llegara el momento.

Bernice murió menos de una semana después, en paz. Y, su funeral fue una alegre celebración de su vida. Familiares, amigos y multitudes de aquellos a quienes ella había tocado con su servicio sonriente vinieron a celebrar lo que había significado para ellos.

Una hermosa historia.

4 formas en que la meditación apoya la salud y la curación

Entonces, ¿qué podemos sacar de la historia de Bernice que pueda ayudarnos a sanar y ser más saludables?

1. Tu forma de pensar afecta tu capacidad para sanar

Como vimos con Bernice, su curación comenzó con la curación de su actitud, su forma de pensar habitual. Reconoció su hábito de mirar la vida a través de una lente negativa y basada en el miedo. Siempre estaba alerta, en guardia y esperando lo peor. Antes de asistir al grupo de autoayuda contra el cáncer, no se había dado cuenta de que se trataba de una mentalidad o de que era perjudicial; solo pensaba que estaba siendo concienzuda, responsable y cuidadosa.

Bernice aprendió a cambiar su forma de pensar al afirmar: “Soy una persona positiva”.

Ahora, tener una mentalidad positiva no se trata de inventar cosas o hacer las cosas mejor de lo que realmente son. Se trata de darse cuenta de las oportunidades que están presentes en cada situación. Se trata de ver lo que se puede hacer en lugar de centrarse en lo que no se puede. Se trata de estar presente con “lo que es” y darse cuenta de lo que puede hacer para que las cosas avancen en una buena dirección.

Cuando haces esto, te abres a una gama más amplia de posibilidades y te inspiras más para tomar medidas positivas.

2. Las decisiones que tomas importan

A medida que se abre a un abanico más amplio de posibilidades, se da cuenta de que puede optar por tomar medidas que marcan una diferencia positiva para usted y para los demás. Las cosas no son “simplemente como son”, son el resultado de una serie de elecciones que se combinan para crear resultados específicos.

La meditación apoya un estado de visión clara en el que puedes reconocer opciones y tomar buenas decisiones. A través de la meditación, te vuelves más capaz de elegir lo que funciona y dejar de lado lo que no funciona.

Cuando Bernice se abrió a la posibilidad de sanar, comenzó a tomar diferentes decisiones. Ella eligió decir sus afirmaciones positivas para restablecer su mentalidad. Ella adoptó una dieta más saludable. Ella meditaba a diario. Aumentó sus esfuerzos para servir a los demás. Ella amplió su comunidad.

Con el tiempo, estos se combinaron con otras fuerzas invisibles para crear curación.

3. La meditación en sí apoya la curación

Una de las cosas más importantes que puede hacer para facilitar la curación, ya sea física o mental-emocional, es activar la respuesta de relajación natural de su cuerpo.

Cuando está en modo de estrés, demasiado ocupado y abrumado, su cuerpo restringe el flujo de energía a los procesos digestivos, inmunológicos y de pensamiento superior. Su sistema nervioso simpático dirige toda la energía hacia el exterior y pierde la capacidad de absorber nutrientes, reparar sus células y tomar buenas decisiones.

Nuestros cuerpos están hechos para alternar entre períodos de actividad y descanso. La mayoría de errar en el lado de demasiada actividad. Pasamos de una cosa a otra y no nos damos tiempo para procesar conscientemente los eventos del día. Luego, pasamos nuestras horas de sueño procesando activamente la vida en nuestros sueños. Esto dificulta el descanso profundo y la recuperación.

Cuando te relajas conscientemente, usando una herramienta como la meditación, activas tu sistema nervioso parasimpático, tu modo natural de recuperación y reparación. Esto vuelve a poner en línea las capacidades digestivas, inmunológicas y de pensamiento superior. También comienzas a procesar e integrar los eventos del día y de tu vida hasta ahora, para que puedas dejar ir el pasado y estar más presente con lo que es.

Por estas razones, es de vital importancia activar conscientemente la Respuesta de Relajación al menos una vez al día utilizando una herramienta como la meditación durante al menos 10-20 minutos.

4. Las imágenes significativas apoyan la curación

Berenice tenía una gran fe en Dios. Debido a esto, le resultó muy útil y sanador imaginarse a sí misma inmersa en la Presencia Divina. Esto la calmó y la consoló. Su fe también la impulsó a realizar otras acciones de sanación, servir a los demás y construir una comunidad.

Cuando pensamos sólo en nosotros mismos y en nuestro propio sufrimiento, es fácil empantanarse en el sentimiento de “Ay de mí”. Ampliar su visión para darse cuenta de su Unidad con el campo más grande de la Vida inspira y sana. La salud y la curación ocurren naturalmente como resultado de la Fuerza de Vida Universal que fluye fuerte y suavemente a través de todo tu ser. La meditación es una forma poderosa de reconocer atentamente los bloqueos de este flujo, liberarlos y centrarnos en esta Presencia más profunda y vivificadora.

¡Disfruta de tu práctica!

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